Esta postura es ampliamente reconocida por innumerables parejas como una de las más íntimas, la que facilita alcanzar orgasmos simultáneos y la que mejor satisface tanto los deseos físicos como los románticos. No es tan agresiva como la postura del paparazzi, ni tan puramente dominante como la postura de la mujer arriba; en cambio, implica contacto piel con piel a corta distancia, contacto visual prolongado, penetración profunda...